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“Los niños necesitan un espacio para pensar, no simplemente aprender cosas y reproducir métodos” PDF Imprimir E-mail
Martes, 21 de Junio de 2016 21:02

*Señala doctor Walter Kohan, académico brasileño, respecto de la importancia de la filosofía y de enseñarla desde la infancia.

“Hay que enseñar la filosofía como experiencia de pensamiento; no tanto como una disciplina, no historia, no lo que dicen los filósofos, sino la posibilidad de que niños y niñas, desde que empiecen su proceso de escolarización, encuentren un espacio para pensar; no simplemente para aprender cosas y reproducir métodos, sino para pensar un poquito en lo que están aprendiendo”. El doctor Walter O. Kohan, académico de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, Brasil, para muchos el padre teórico de la filosofía con niños, se refiere así a lo que es la filosofía con niños y a la importancia de su desarrollo.

El profesor se encuentra desarrollando una visita académica a la Universidad de Valparaíso, en el marco del recién creado Centro de Estudios en Filosofía e Infancia, CEFI, perteneciente al Instituto de Filosofía de la Facultad de Humanidades. Kohan dictaba este lunes y martes sendas conferencias, dedicadas a las relaciones entre filosofía y educación, “y también algo de la dimensión política del arte filosófico, tanto cuando se enseña filosofía como en la dimensión filosófica del trabajo de un educador”, explica.

—¿La filosofía debiera estar presente en el proceso educativo y no sólo como una asignatura?

“En general la filosofía es una cosa más como académica, más metafísica, o más de la historia de la filosofía. La filosofía con niños es más del campo de las relaciones entre educación y filosofía; la filosofía se preocupa por la escuela, por la institución académica, por el enseñar y el aprender, qué significan, qué sentido tienen”.

—¿Todos los profesores, sea cual sea su área, deberían manejarse en filosofía?


“No sé si deberían manejarse, pero sí que la filosofía ofrece una posibilidad de problematizar la propia práctica, a veces preguntarse por el sentido de lo que se hace, por la finalidad, por qué se trabaja de la manera que se trabaja. La filosofía no tanto como un saber disciplinar, sino como una dimensión que problematiza las otras prácticas”.

—De esta forma, si los profesores se acercaran más a la filosofía, ¿habría mejores resultados en la educación escolar?

“Sí, claro. Lo que pasa es que la filosofía está como desvalorizada no sólo a nivel de los docentes sino de los estudiantes. De hecho, hay intentos de sacar al disciplina de filosofía de los planes de estudio, porque hay una presión por hacer una cosa más técnica, más volcada al mercado del trabajo, y eso le quita la dimensión de pensamiento, de reflexión”.

—¿Sería bueno entonces qué hubiera profesores de filosofía en todos los niveles?

“Sí. De hecho, esa cuestión de que la filosofía se presenta solamente como una coronación de la enseñanza media al final, supone muchas cosas que hoy son discutibles. Porque hay un preconcepto también que se asocia a la filosofía a lo abstracto, entonces piensan que los niños no tienen capacidad de abstracción”.

—Pero les enseñamos matemáticas…


“Exactamente. Por qué matemática sí y filosofía no. Entonces, al contrario: creo que sería hasta más importante. Cuanto antes mejor, porque es cuando se empiezan a formar los hábitos de pensamiento. Por ejemplo, Simón Rodríguez —un educador muy importante venezolano del siglo 19, que vivió aquí en Valparaíso incluso, el maestro de Simón Bolívar— decía que antes de enseñar a leer y escribir hay que enseñar a pensar, que en el pensamiento está la base de todo, y sería lo primero realmente”.

—Para incorporar ese cambio, ¿por dónde empezamos?

“Yo me esfuerzo por eso. Yo trabajo en Brasil, en la Universidad del Estado de Río de Janeiro, y tenemos un proyecto con escuelas públicas de enseñanza básica. Tratamos de trabajar en la formación de los maestros, de los parvularios, de los pequeños. Creo que las universidades tienen mucho que hacer en ese sentido. Aquí, de hecho, este centro que se está creando, el Centro de Estudios en Filosofía e Infancia, CEFI, sería importante para eso”.

—El CEFI sería un punto de partida.

“Sí. Ojalá este grupo tenga apoyo y pueda, además, conectar a la universidad con el afuera de la universidad, que no se quede solamente aquí dentro”.

—En Brasil, ¿van más avanzados que en Chile?


“Sí, un poco sí, porque hace más tiempo… La universidad brasilera tiene algunas ventajas en relación a la universidad chilena; por ejemplo, las universidades públicas son gratuitas para todos los estudiantes. Entonces, sobre todo en las últimas décadas, más personas de las clases populares se van acercando. Inclusive, nosotros la formación que hacemos es toda gratuita, lo que para docentes de escuelas públicas facilita mucho. Espero que Chile también vaya en esa dirección, con las dificultades que supone. De hecho, en otros países hay educación gratuita: en Uruguay, en Argentina; Chile es de la universidad más difícil. La dictadura ha dejado una impronta tremenda. Este sistema agranda las diferencias, y los que más tienen cada vez tienen más acceso a bienes simbólicos. Es tremendo”.

Datos

Walter Kohan se ha dedicado a investigar sobre educación, filosofía política y pensamiento filosófico contemporáneo. Realizó estudios de Filosofía en Argentina, de Doctorado en México y Postdoctorado en Francia. Es investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones de Brasil y del programa Pro Ciencia de la Fundación de Apoyo a la investigación de Río de Janeiro, donde ha sido premiado dos veces como “Cientista de Nuestro Estado” en el área Educación. Entre 1999 y 2001 fue presidente del Consejo Internacional para la Investigación Filosófica con Niños.

Entre sus publicaciones se encuentran “Filosofía en la Escuela. Caminos para pensar su sentido” (1996), “Filosofía con niños” (2000), “Filosofia na Escola Pública” (2000), “Infancia. Entre Educación y Filosofía” (2004), “Filosofía: la paradoja de aprender y enseñar” (2008), “Sócrates. El enigma de enseñar” (2009), “Filosofía y Educación. La infancia y la política como pretextos” (2011) y “Viajar para vivir: ensayar. La escuela como viaje” (2015).

La visita de Walter Kohan se enmarca en el programa de visitas académicas financiadas por el Convenio de Desempeño para las Humanidades, Artes y Ciencias Sociales, UVA0901.

 
 

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