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Profesor visitante de Universidad de Buenos Aires analizó realidad carcelaria y penal de Valparaíso PDF Imprimir E-mail
Lunes, 13 de Julio de 2015 20:00

*Núcleo de Investigación de Delitos Sexuales y Población Carcelaria de la UV coordinó sus actividades oficiales.

Una completa agenda de actividades profesionales y académicas, desarrolló durante una semana en distintas unidades de la Universidad de Valparaíso, el profesor visitante de la Universidad de Buenos Aires, doctor Julio Aparicio, trabajador social y experto en sistemas penitenciarios, criminología y penología.

La visita del académico argentino, doctor en Ciencias Penales, fue coordinada por el Núcleo de Investigación de Delitos Sexuales y Población Carcelaria de la Universidad de Valparaíso, cuya directora es la profesora e investigadora de la Escuela de Trabajo Social, doctora Sara Salum. Tanto el Núcleo como la visita, son financiados por el Convenio de Desempeño para las Humanidades, Artes y Ciencias Sociales, UVA0901.

La primera actividad oficial en que participó el profeso Aparicio, fue el conversatorio “Las experiencias de Argentina y Chile en intervención social y psicológica en el ámbito carcelario”, que se realizó en la Escuela de Trabajo Social UV, en el que también intervinieron la profesora de la Escuela de Derecho UV, Marcela Aedo, y los profesionales Carlos Espinoza y Carlos Méndez, de Gendarmería de Chile.

La segunda actividad fue la clase magistral “Sistemas carcelarios, políticas criminales y trabajo social en el Cono Sur”, en la cual el profesor Aparicio explicó aspectos primarios a considerar en el análisis de las políticas criminales. Sostuvo que desde la prehistoria ha existido la noción de “conductas permitidas y prohibidas”, y que estas últimas llevan inherentes las sanciones y penas.

“Antiguamente no existía la privación de libertad como pena, sino que se aplicaban castigos corporales mecanicistas, como por ejemplo, cortar las manos de un ladrón para que no robara más. El objeto de los castigos era únicamente causar dolor y sufrimiento. Actualmente, ese es un concepto obsoleto y errado, pues las sanciones y penas deben propender al real cambio del sujeto infractor y su reinserción como ciudadano, y causar el menor dolor y sufrimiento posible”, precisó el académico argentino.

Asimismo, dijo que a pesar de que en algunas comunidades se ha intentado endurecer las penas y hacer más severos los castigos, “el delito, por el contrario, aumenta; por lo tanto, al parecer hay que hacer otra cosa para tratar de disminuir los índices delictuales”.

En su opinión, la privación de libertad y el aislamiento absoluto en un recinto y régimen cerrados, es un contrasentido si se desea reinsertar socialmente al delincuente. “El ser humano es social, y por eso el sistema de las celdas y prisiones no es tan efectivo. Tenemos que preguntarnos para qué queremos privar de libertad a alguien y no solamente pensar en devolver el mal con más mal. La pena tiene que tener un sentido útil, y eso es mejor tanto para el condenado como para la sociedad”, explicó el profesor Aparicio.

El experto manifestó que la presencia de un hogar, y preferentemente de la figura femenina materna —madre, tía, abuela u otra— es fundamental en materia de prevención del delito, ya que sostuvo que la conciencia y las políticas criminales comienzan a gestarse desde la niñez. “Es la madre la que transmite las pautas de conducta en los hijos y la que permanentemente le dice al niño o niña ‘esto se hace, y esto no se hace porque es malo’ y le inculca la tolerancia a la frustración (‘debes ir a la escuela aunque no te guste’, por ejemplo). Si se diera esa mezcla en todos los niños y adolescentes, no existiría el delito. Así de simple. Se necesita una familia, un hogar, la mamá, y no tanto sustituto”, enfatizó.

Agregó que para prevenir el delito y evitar que siga aumentando, “se requieren políticas sociales de apoyo a la niñez, con gobiernos que apuesten por ese camino, que da resultados a largo plazo y que lamentablemente no se considera porque no da efectos electorales a corto plazo”.

Recorrido por la cárcel porteña


La tercera actividad oficial del profesor de la Universidad de Buenos Aires, consistió en una visita protocolar al director regional de Gendarmería, coronel Tito Barriga, con quien intercambió experiencias relacionadas con los sistemas penitenciarios y de cumplimientos alternativos de condenas en ambos países.

La cuarta actividad fue un recorrido por el Complejo Penitenciario de Valparaíso, donde hay una población de dos mil 800 internos. La delegación que acompañó al profesor Julio Aparicio estuvo compuesta por los profesores del Núcleo de Investigación de la UV, Sara Salum y Gonzalo Lira, además de autoridades y profesionales de Gendarmería.

Esta visita a terreno fue altamente valorada por el profesor Aparicio, ya que le permitió interiorizarse de las experiencias innovadoras en tratamiento a las personas privadas de libertad aplicadas en este penal, así como interactuar con los internos y recoger experiencias interesantes para sus trabajos de investigación. También compartió sus conocimientos con el equipo interdisciplinario de profesionales que labora en el centro penitenciario.

El mensaje fundamental que el catedrático argentino les dejó, en especial a los trabajadores sociales, fue que lucharan incansablemente para tratar de vencer tres grandes barreras en este contexto laboral: la inmovilidad de las instituciones y su resistencia a las reformas; la negativa de los internos a cambiar, y la indiferencia de la sociedad hacia ellos.

Reseña curricular

El profesor Julio Aparicio es trabajador social y doctor en Ciencias Penales, especialista en Criminología y Penología de la Universidad de Buenos Aires. Exsecretario de Estado de Política Criminal, Penitenciaria y de Readaptación Social del Ministerio de Justicia de la República Argentina, y exsubsecretario de Estado de Política Penitenciaria y de Readaptación Social del Ministerio de Justicia (1994-1996).

Fue el responsable de la redacción del plan estratégico penitenciario argentino, denominado Plan Director de la Política Penitenciaria Nacional, aprobado por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional. Participó en el equipo de redacción de la Ley de Ejecución de la Pena Privativa de Libertad 24.660 y de sus reglamentos, los que constituyen 231 artículos complementarios del Código Penal de la Nación. Fue director nacional de Readaptación Social de la Secretaría de Política Criminal y Asuntos Penitenciarios del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, y es asesor de planta permanente de la Subsecretaría de Asuntos Penitenciarios del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación.

 
 

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